1. Diseño
Antes de pedir un presupuesto a nadie hay que saber qué se va a montar. Preparamos una propuesta de alto nivel —qué se hace, por qué, qué alternativas hay y qué implica cada una— y, una vez elegida la vía, la propuesta de bajo nivel con el detalle técnico: equipos, versiones, direccionamiento, integraciones y ventanas de parada. Es el documento con el que luego se ejecuta y contra el que se contrasta lo entregado.
Propuesta de alto nivel · Propuesta de bajo nivel
2. Piloto y prueba de concepto
Cuando el riesgo lo justifica, montamos primero una maqueta: un piloto con el equipamiento real sobre un trozo acotado de la instalación. Sirve para comprobar que lo que promete el fabricante se cumple en vuestro entorno concreto, que es donde suelen aparecer las sorpresas. Si la prueba de concepto falla, ha fallado en un sitio donde no pasa nada.
Instalación del piloto · Prueba de concepto
3. Implantación
La puesta en marcha, en la ventana acordada y con el plan de vuelta atrás escrito antes de empezar. Incluye la configuración básica de los equipos y la avanzada —alta disponibilidad, políticas, integración con lo que ya hay— y, cuando hace falta, la personalización de las aplicaciones para que encajen con la nueva plataforma.
Configuración básica · Configuración avanzada · Personalización de aplicaciones
4. Pruebas y aceptación
Un plan de pruebas escrito antes de la implantación, no improvisado después. Cada punto se ejecuta delante de quien corresponda y se firma. Hasta que no está firmado, el proyecto no está entregado. Esto es lo que evita la conversación de "yo pensaba que esto también entraba".
Plan de pruebas · Test de aceptación
5. Documentación
Entregamos la cartografía real de lo que ha quedado montado: esquemas, direccionamiento, credenciales gestionadas como toca, procedimientos de operación y de recuperación. Escrito para que lo entienda alguien que no estuvo en el proyecto, porque dentro de dos años esa persona será quien lo lea.
Cartografía de la instalación · Documentación de entrega
6. Acompañamiento
Las primeras semanas seguimos encima del sistema: vigilamos, ajustamos lo que haga falta y resolvemos las dudas del equipo que va a convivir con ello. Es la parte que casi nadie incluye y la que más problemas evita, porque los fallos de un despliegue nuevo no salen el primer día, salen en el primer cierre de mes.
Babysitting tras el arranque