No son tres catálogos sueltos, son tres momentos
Casi todo lo que nos encargan sigue el mismo recorrido, aunque cada cliente entre por un punto distinto.
Primero hay que saber qué hay y decidir qué hacer. Eso es la consultoría: mirar la instalación, medirla, comparar alternativas y poner por escrito qué conviene y en qué orden. Sin ese paso, lo que viene después se hace a ciegas.
Después hay que ejecutarlo. Eso es el proyecto: diseñar en detalle, probarlo en un piloto, implantarlo en ventana acordada, pasar unas pruebas que se firman y entregarlo documentado.
Y luego alguien tiene que mantenerlo vivo, que es donde está la mayor parte del tiempo. Eso es la gestión: la operación del día a día, los informes, el nivel de servicio y el control del fin de soporte de cada equipo.
Lo interesante es que el final enlaza con el principio. Cuando un equipo llega al final de su vida útil, la renovación empieza otra vez por una consultoría. Por eso trabajamos los tres servicios: porque quien solo hace una parte acaba entregando algo que no se sostiene, o manteniendo algo que nunca debió montarse así.
Si no sabes por dónde empezar
"Tengo que invertir y no sé en qué." Consultoría. Una auditoría acotada os deja una foto fiable y una lista priorizada por riesgo.
"Sé lo que quiero montar y necesito que alguien lo haga." Proyectos. Con dirección de proyecto, ventana acordada y entrega documentada.
"Funciona, pero nadie lo está cuidando." Gestión y renovación. Alguien mira todos los días y os cuenta con números cómo va.
"Me han pedido demostrar que esto es seguro." Consultoría, concretamente el bloque de seguridad TIC: vulnerabilidades, hacking ético y análisis de riesgos.
"Tengo equipos a los que se les acaba el soporte." Gestión y renovación. Y, si la sustitución es grande, un proyecto detrás.
Si dudas entre dos, llama y lo vemos en una conversación. Es gratis y suele aclararse en veinte minutos.